Leyenda de Aguascalientes, México. Se cuenta que hubo una reunión de tres tribus; los Chichimecas, los Chalcas y los Nahuatlacas, este encuentro era para llegar a un acuerdo, establecer un centro de ceremonias común de las tres culturas y ahí se gobernaría la región, fueron tres sacerdotes, uno Chalca, otro Nahuatlaca y el ultimo Chichimeca, se distinguían porque eran unos gigantes, extremadamente altos fornidos de aspecto imponente y majestuoso.

Los sacerdotes hablaban sobre el asunto y cuando el sol estaba por ocultarse el sacerdote Chichimeca entro a bañarse en un charco de agua caliente, unos segundos se sumergió en el agua, desapareció y nadie lo volvió a ver.

Las tribus del lugar sembraban charcos; primero hacían un hoyo en la tierra al que arrojaban agua dulce algún guaje, le rociaban un poco de sal y cubrían el hoyo con hojas de árboles, a los 3 o 4 años el pequeño charco se convertía en un manantial agua caliente. Por eso se llama este estado Aguascalientes.

Los sacerdotes esperaron el regreso de su compañero pero este nunca emergió de las aguas, con el tiempo los chichimecas creían que los chalcas lo tenían prisionero, por las dudas se hizo una nueva reunión, esta vez en torno al charco donde el sacerdote había desaparecido, los chichimecas estaban seguros que lo habían matado y enfurecidos se enfrentaron contra los chalcas, se inicio una guerra entre chichimecas y chalcas estos se encontraban confundidos ante el ataque sorpresivo que los consideraban sus aliados, la tribu chalca era masacrada no tuvieron tiempo de defenderse; un guerrero fue a pedir ayuda a los nahuatlacas se negaron a participar, que no les correspondía.

Los chalcas traicionados y furiosos iniciaron una violenta ofensiva, justo en la etapa más sangrienta del combate, el sacerdote chichimeca al que todos creían muerto apareció de la nada. El sacerdote gritaba; ¡Deténganse! Solo fui a sembrar algunos charcos¡ Paren! ¡Escúchenme!, una flecha perdida le atravesó el corazón. Nadie escucho sus ordenes, fue regando el campo con su sangre. Se cuenta que a eso se debe el color rojizo de la tierra, quiso hablar con su gente pero la herida lo llevó a la muerte, cuando su cuerpo cayó al suelo las personas que lo seguían los sepultó. La leyenda cuenta, que con los cadáveres del combate se formó el Cerro del Muerto, ubicado al poniente de la ciudad de Aguascalientes, que el pueblo sepultado con el cuerpo del gigante, está allí en esa loma a la que se puede llegar mediante un túnel misterioso de hoyos ramificados justo bajo el asentamiento de la población, dicen que el monte no está muerto, tiene vida por dentro; el alma de los chichimecas que está cubierta por el sacerdote gigante quien se mantiene vigilando la ciudad de Aguascalientes.

 

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